Espiritualidad y conciencia

¿por que los perros eligen a sus amos y no al reves ?

Existe una teoría que dice, que los perros eligen a sus amos, no nosotros a ellos. Tienen mucha empatía y son ducho en el manejo de las energías, por lo que nos llegan sus vibraciones, para que nos sintamos afines, para que sintamos su cariño y les elijamos.

Parece ser, que tienen facilidad, para hacer viajes astrales, es decir que durante el sueño, viajan al futuro y ven lo que nos va a pasar. Por lo que ellos saben por adelantado lo que le va a pasar a su amo. Inconscientemente saben, que su tarea es acompañarnos prevenirnos y acompañarnos en nuestros viajes astrales, para facilitarnos la vida o incluso, salvarnos.

Cualidades extrasensoriales de los Perros

Los perros no son rencorosos, son cariñosos, son muy sensibles, captan todas las emociones a nuestro alrededor, son súper agradecidos y fieles. Sus sentidos están súper desarrollados y lo captan todo con su olfato, vista y oído, mucho antes de que llegue a percibirlo el hombre. Cuando mueven el rabo, están generando energías positivas y nos transmiten su alegría, con lo cual aumenta nuestro campo áurico.

De todos es sabido, que se utilizan a los perros en terapias grupales, para alegrar a las personas con depresión o enfermas de cáncer. Por ese motivo, se han utilizado perros, con niños enfermos de Cáncer en los hospitales, porque les animan, les aportan energías positivas muy altas con la vibración de su rabo. Lo que se produce es un aumento de las energías del campo vibratorio del áura de los niños enfermos. También chupan parte de su enfermedad y el niño se siente feliz, más aliviado y tranquilo..

Son muy responsables con el trabajo, que han venido a cumplir, para ayudar a su amo. Hay perros, que están tan unidos a sus amos, que están dispuestos a morir por él. Parece ser, que son capaces de reencarnarse varias veces en la vida de un amo, para no dejarle nunca solo y protegerlo

E QU I P O 

Si recordáis esa película tan bonita, que nos hizo llorar a todos: “Hachiko”. Fue interpretada por Richard Gere, sobre un perro de la raza Akita Uno en Japón, que esperaba cada día a su amo en la Estación. El día, que su amo no volvió de la oficina, él se quedó esperándolo en la Estación durante 9 años, hasta que murió. Ese es un buen ejemplo de hasta dónde llega la entrega, la responsabilidad y el amor de un perro hacia su amo.